España podría reducir un 55% el consumo de energía

España podría reducir un 55% el consumo de energía en 2050 y ahorrar 200.000 millones de euros al año con tecnologías, en su mayoría, ya existentes

Artículo recogido en “abc.es”
Un vuelo de Iberia despega del aeropuerto de Barajas y aterriza en las pistas del aeródromo del Prat una hora después. La situación no tiene nada de noticiosa si no fuera porque el aparato, un A-320, iba propulsado con biocombustible. Este «vuelo verde» de Iberia es el primero operado por una compañía española y ha permitido el ahorro de cerca de un 20% de emisiones contaminantes. Aunque no todo el combustible era «bio», solo un 25% procedente de una planta oleaginosa no comestible (la camelina) y el resto era queroseno tradicional, se trataba de demostrar que «podemos volar limpio», en palabras del presidente de la compañía aérea, Antonio Vázquez.

Esto ocurrió el lunes de la semana pasada. Y hace menos de un mes FEVE (Ferrocarriles Españoles de Vía Estrecha) presentaba un tranvía propulsado mediante pilas de combustible de hidrógeno que se espera empiece a funcionar el año que viene en algunas zonas de Asturias, al tiempo que la misma empresa pública dependiente del Ministerio de Fomento y la Universidad de León trabajan en un proyecto para contar con un tren solar a más tardar en 2013.

En las calles de muchas ciudades españolas circulan ya autobuses híbridos eléctricos con motor diésel, y algunas (Madrid, Barcelona, Valencia, Málaga, Zaragoza, Logroño, Palma de Mallorca, Santa Cruz de Tenerife y Las Palmas) ya han dado un paso más y han abierto y resuelto concursos públicos para la compra de vehículos híbridos con motor de gas natural, como paso previo a una electrificación total, según explica Javier García, director general adjunto de TATA Motor. Teniendo en cuenta que un híbrido de gas natural supone una rebaja de un 20 y un 30% del consumo energético y de las emisiones contaminantes del vehículo podemos hacernos una idea de lo que esto podría suponer para el aire que se respira en algunas grandes ciudades españolas, donde en los últimos días la escasez de lluvias ha hecho que se disparen los índices de partículas contaminantes en el aire.

También la semana pasada se inauguraba en la provincia de Sevilla la primera planta comercial de energía solar del mundo que puede producir electricidad durante la noche y en días nublados, que se completará a finales de este año con otras dos plantas en Cádiz con el objetivo de suministrar luz a 120.000 hogares durante 2012.

¿Realidad o ficción? Los ejemplos citados responden por sí solos, pero ¿por qué cuesta tanto creer en un sistema energético movido fundamentalmente por renovables? La respuesta la da Miren Gutiérrez, directora ejecutiva de Greenpeace, para quien «falta voluntad política, porque es técnica y económicamente posible un sistema energético basado en eficiencia e inteligencia, 100% renovable y limpio». Para demostrarlo la organización ecologista ha presentado su informe «Energía 3.0» (pdf), «un modelo que no es futurista ni idealista sino que está basado en los recursos y tecnologías que ya tenemos», insiste Gutiérrez. Se trata de «llevar a gran escala lo que tenemos a pequeña escala», sintetiza.

El informe, elaborado por el ingeniero Xavier García Casals, analiza cómo satisfacer exclusivamente con fuentes renovables no solo el consumo de electricidad, sino las necesidades de energía en todos los sectores (transporte, industria, edificación, etc). Y para ello diseña distintos escenarios hasta 2050 para conocer cuánta energía se consumirá, con qué fuentes renovables se cubrirá la demanda y cuánto costará hacerlo dependiendo de si se aplican soluciones eficientes o de continuidad del sistema actual.

Palabra clave: integración
Cada vez son más los expertos que defienden que en una economía inteligente los modelos de negocio asocian los beneficios económicos a la eficiencia y el ahorro energético y no al despilfarro. Así, atendiendo al modelo 3.0, esto es, un sistema de generación 100% renovable, con una demanda eficiente y bien gestionada, el coste económico y ambiental se minimiza y sin tener repercusiones en la tasa de bienestar de la sociedad, según Greenpeace. Las bases del modelo son la electrificación con renovables de los distintos sectores energéticos y la integración, lo que significa que todos los sectores que consumen energía (transporte, edificación, industria, etc) interactúan, comparten recursos e intercambian energía.

El modelo eficiente permitiría alcanzar un nivel de emisiones cero en 2050Así, una edificación inteligente conseguiría satisfacer las necesidades de confort de los usuarios, aplicando medidas de eficiencia que logran una reducción del consumo energético, como un diseño bioclimático, espesor de aislante óptimo para cada clima en paredes, cubiertas y suelo o ventanas con control solar y térmico activo, por ejemplo. Todas las demandas de energía se cubren con electricidad 100% renovable. Los edificios autoconsumen la energía que producen y el resto la intercambian con el sistema. De esta forma los consumidores participan en el mercado eléctrico ofreciendo servicios de gestión de la demanda. Esto llevaría en 2050 a un ahorro en el consumo energético del 80% y de un 71% en el consumo de electricidad respecto al escenario que contempla seguir como hasta ahora.

Y ya hay también ejemplos de esto en nuestro país. Uno de los más completos es el EcoBox, sede de la Fundación Metrópoli en Alcobendas (Madrid), un edificio diseñado y construido siguiendo los principios bioclimáticos y que gracias al uso de energía solar y geotérmica, ha reducido su consumo de fuentes de energía convencional en un 70%. «La pena -explica Ignacio Alcalde, vicepresidente de la Fundación Metrópoli- es que el edificio tiene ya ocho años y, tristemente, sigue siendo novedoso».

Transporte electrificado
De la misma manera que los edificios intercambian energía con el sistema, los vehículos eléctricos también pueden hacerlo con la red y acumular energía en sus baterías. En el modelo 3.0 el transporte por carretera está totalmente electrificado. Se puede recargar en puntos situados en los garajes de los edificios, en aparcamientos o en la calle, así como en electrolineras en las que proceder a un cambio completo de baterías. Asimismo, las necesidades de movilidad se reducen gracias al teletrabajo y a una planificación urbana eficiente que facilita la accesibilidad y los desplazamientos a pie y en bicicleta. Todo para conseguir un ahorro de energía en el transporte para 2050 de un 80% comparado con el escenario de continuidad y de un 65% comparado con el consumo en 2007.

Y costaría un 91% menos de lo que nos cuesta el modelo actual¿Y qué pasa con la industria? Greenpeace reconoce que la reducción del consumo que se puede lograr en este sector no es tan grande como en los otros, aún así apunta que con la aplicación de criterios de inteligencia en motores y procesos industriales, cubriendo las necesidades de calor con biomasa, solar térmica y electricidad 100% renovable, al tiempo que se reduce la necesidad de fabricar productos con soporte material, se conseguiría reducir el consumo para 2050 en este sector en un 50% respecto al escenario de continuidad y de un 40% si se compara con el consumo en 2007.

Todo ello para llevar a una caída en la demanda de energía para mediados de siglo de un 55% respecto a 2007 y de un 72% respecto a la tendencia actual.

Según José Luis García Ortega, responsable de la campaña de Energía de Greenpeace, permitiría alcanzar un nivel de emisiones cero en 2050, cuando mantener el sistema energético actual supondría un aumento de las emisiones de casi el 25%. En esa misma fecha, el sistema energético costaría un 91% menos de lo que supondría mantener el modelo actual y el ahorro económico superaría los 200.000 millones de euros al año. Por tanto, «este modelo es clave para luchar contra el cambio climático», añade García Ortega, para quien mantener el sistema actual es «inviable ambientalmente y un lujo inabordable en lo económico».

Pero esta transición debe hacerse cuanto antes, «poco a poco no da tiempo, son necesarios mecanismos de respuesta urgente», insiste el responsable de Energía de Greenpeace. Por eso la organización ecologista ha iniciado una campaña para pedir a los partidos políticos que se presentan a las elecciones que se comprometan a fijar los objetivos que lleven a España a adoptar ese modelo 100% renovable.

Las compañías energéticas en España están perfectamente preparadas para ello pero, como se insiste desde Greenpeace, es necesario también que se eliminen todas las subvenciones a las energías sucias e insuficientes, que se internalicen los costes externos y que exista un marco jurídico definido, previsible y estable, con rango de ley, para las energías renovables y la eficiencia energética, como llevan tiempo demandando las asociaciones y patronales de energías renovables en nuestro país.

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